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19/4/2026 – Un exhaustivo estudio de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) reveló que Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica para transformar su matriz económica. Debido a la combinación de los altos precios internacionales del petróleo y el gas, impulsados por el conflicto bélico en Medio Oriente, y el incremento sostenido de la actividad en Vaca Muerta, el país podría sumar unos u$s10 mil millones anuales adicionales a su superávit comercial energético. De cumplirse las proyecciones más optimistas de la entidad, el sector de la energía generaría más divisas de las que hoy produce el campo, alcanzando un saldo positivo que podría cruzar los u$s48 mil millones anuales para el año 2035.

El informe, encargado al experto Nicolás Arceo, plantea tres escenarios posibles (moderado, expansivo y acelerado) para el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales con eje en Vaca Muerta. Originalmente, las proyecciones base se realizaron con un barril de Brent a u$s62, pero la coyuntura geopolítica actual, marcada por los enfrentamientos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha elevado el precio de referencia a u$s90 para el crudo y a u$s16,2 por millón de BTU para el gas, lo que acelera notablemente el ingreso de divisas previsto.
Para alcanzar estos objetivos, la CEPH subraya que es indispensable contar con un horizonte macroeconómico estable y un entorno fiscal competitivo que permita duplicar la actividad en Vaca Muerta. Carlos Ormachea, presidente de la cámara, destacó que el proyecto es netamente de exportación y que la ventana de oportunidad es acotada por el avance de la transición energética. Por ello, resultan críticas las obras de infraestructura como el oleoducto VMOS, la ampliación de gasoductos, las plantas de tratamiento de gas asociado al shale oil y el desarrollo de proyectos de GNL.

En el escenario moderado, la producción de crudo escalaría a 1,2 millones de barriles diarios para 2035. Por su parte, el escenario expansivo —que coincide con la visión del Gobierno Nacional— prevé un crecimiento del 11% anual en la cantidad de pozos en Vaca Muerta, logrando un superávit de u$s37.678 millones en una década, cifra que ascendería a u$s48.681 millones bajo los actuales precios impactados por la guerra. El escenario más agresivo, denominado acelerado, propone alcanzar estas metas ya en el año 2030, aunque advierte sobre la necesidad de inversiones superiores a los u$s18 mil millones anuales.
A pesar del salto productivo, el sector enfrenta desafíos de competitividad frente a otros polos como la cuenca Permian en Estados Unidos, donde los costos son actualmente entre un 25% y un 35% menores que en Vaca Muerta debido a insumos más económicos. No obstante, el reporte concluye que, de sostenerse los niveles de inversión y concretarse las obras de transporte y exportación, Argentina logrará netear sus importaciones energéticas y consolidar un flujo de dólares que transformará las arcas del Banco Central.