28/9/2026 – El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió al cruce de los dichos del exministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay, quien había sostenido que el desarrollo hidrocarburífero de Vaca Muerta carece de derrame sobre la economía real. Sturzenegger se sumó de esta manera a la postura adoptada por el CEO de YPF, Horacio Marín, para cuestionar al economista a través de una publicación en la red social X, en la que argumentó que los efectos de la energía y la minería exceden con frecuencia los puestos laborales de carácter directo.
En su argumentación, el funcionario repasó la estructura de generación de empleo de la industria dividiéndola en distintos niveles. Explicó que a los puestos directos se añaden los encadenamientos hacia atrás, referidos a los insumos, maquinaria, servicios e infraestructura necesarios para la producción, además de la demanda comercial y de servicios que requieren las familias de los operarios. Indicó que, según estimaciones de la matriz insumo-producto, por cada empleo en la producción petrolera se generan cinco puestos adicionales en la cadena proveedora. Asimismo, destacó los encadenamientos hacia adelante, vinculados a los sectores que utilizan energía o minerales de manera intensiva, como la petroquímica y la industria de fertilizantes.

Pese a ese desglose, el ministro remarcó que el impacto más significativo de la actividad energética proviene de la riqueza acumulada y distribuida entre el Estado, los proveedores y los accionistas. Argumentó que el destino de esos recursos en consumo, inversión o gasto público funciona como un motor que impulsa empleos en sectores desvinculados de la extracción minera o petrolera. Para ilustrar su punto, recurrió al caso de Arabia Saudita, donde la industria petrolera emplea formalmente entre 100 mil y 200 mil personas, pero la riqueza generada sostiene de manera indirecta a una fuerza laboral cercana a los 10 millones de trabajadores.
Finalmente, el funcionario vinculó los ingresos derivados del sector hidrocarburífero y minero con la posibilidad de que las provincias implementen reducciones tributarias. Mencionó ejemplos en Neuquén y Río Negro, donde se avanzó en la eliminación de Ingresos Brutos para la actividad turística, y en Catamarca, enfocado en la producción industrial, como mecanismos que facilitan la expansión de otras ramas de la economía. Concluyó señalando que proyecciones académicas anticipan un flujo migratorio importante hacia las provincias con desarrollo energético y minero, lo que a su criterio confirma la existencia del derrame económico proyectado desde el yacimiento de Vaca Muerta y la minería nacional.
