12/8/2026 – El Observatorio de Sismicidad Inducida informó la ocurrencia de dos nuevos sismos el pasado jueves 6 y hoy. El primero de ellos tuvo una magnitud de 2,8 ML en escala de Richter y una profundidad de foco de 6 km.
Su epicentro se localizó 35 kilómetros al sur de Rincón de los Sauces. El segundo sismo ocurrió a las 13:52 hs de este miércoles y tuvo una magnitud 2,6 Ml en escala Richter y una profundidad de 5 km. En ambos casos sus epicentro estuvieron cercanos a pozos donde se está realizando operaciones de fracking en el área El Trapial, operada por la empresa Chevrón Energía SRL ( Antes Chevrón Argentina SRL).
Los sismos fueron calculados y registrados por INPRES sin reportes de percepción por parte de la población. Son 57 los sismos ocurridos en territorio neuquino en lo que va del año 2026.

Los recientes y potentes sismos que sacudieron a Colombia y Venezuela volvieron a poner en primer plano el debate sobre el riesgo telúrico en la región. Ante el impacto de estos fenómenos, surge el interrogante sobre cuál es la situación real en la provincia de Neuquén y la franja limítrofe con Chile.

Según datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el territorio neuquino se divide en dos áreas de riesgo: la zona este, clasificada con peligrosidad reducida (zona 1), y la franja cordillerana del oeste, catalogada con peligrosidad moderada (zona 2) debido a su cercanía con la franja tectónica de los Andes. Si bien la provincia registra sismos de baja magnitud con cierta frecuencia —como los episodios detectados durante 2026 en cercanías de Añelo y Sauzal Bonito, vinculados a la Dorsal Huincul—, los especialistas remarcan que se trata de liberaciones de energía habituales y muy alejadas de eventos destructivos. Asimismo, aunque la ciencia enfatiza la imposibilidad de predecir fecha y magnitud de un terremoto, la proximidad con el país vecino implica que grandes eventos al oeste de la Cordillera puedan llegar a percibirse en varias localidades de la provincia.
El panorama sísmico en Neuquén plantea un escenario claro: aunque la provincia no integra las zonas de máxima peligrosidad de la Argentina —como la región de Cuyo—, el sector occidental mantiene una clasificación de riesgo moderado y suma la influencia directa de los eventos producidos por la subducción del Pacífico en territorio chileno. Ante este contexto donde resulta científicamente imposible predecir fecha o magnitud de un evento futuro, los expertos enfatizan que la preparación previa marca la verdadera diferencia. Desde el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) se insiste en adoptar medidas de prevención estructurales y comunitarias, como el diseño de planes familiares de emergencia, la identificación de zonas seguras dentro de los inmuebles y el despeje de vías de evacuación para minimizar impactos ante cualquier eventualidad.