14/8/2025 – Phoenix Global Resources avanza con un ambicioso plan de inversión en la cuenca neuquina. La compañía, que hoy produce cerca de 20 mil barriles diarios, se ha propuesto una meta de 50 mil barriles en los próximos dos o tres años, con el potencial de alcanzar los 70 mil a largo plazo.
Este crecimiento se sostiene sobre una inversión proyectada de al menos 2 mil millones de dólares en los próximos cinco años, un plan que ya está en marcha. Para lograrlo, la empresa, que cuenta con una planta de unos cien empleados, se enfoca en un crecimiento «orgánico y responsable». Un ejemplo de este compromiso es la decisión de incorporar un segundo equipo de perforación este año y un tercero en 2027, con contratos a largo plazo que garantizan la estabilidad de la operación.

Consistencia y competitividad, los pilares de Vaca Muerta
En la visión de la compañía, el futuro de Vaca Muerta se define por dos conceptos clave: competitividad y consistencia. Mientras que la competitividad depende en gran medida de factores externos como la macroeconomía y el riesgo país, la consistencia es un aspecto que las operadoras sí pueden controlar.
Señalando que el no convencional es una «fábrica de pozos», la empresa destaca que la falta de estandarización en los tiempos de perforación y los errores operativos son los principales obstáculos para la eficiencia. Para superar este desafío, Phoenix trabaja de cerca con sus proveedores y contratistas, buscando mejorar la confiabilidad de los sistemas y herramientas, así como capacitar al personal para operar con la máxima precisión.

Infraestructura y la polémica por la arena
Entre los desafíos estructurales, el suministro de arena a precios competitivos es una prioridad para Phoenix. La empresa considera un «lujo» que la industria pueda contar con arena de proximidad (in-basin) a precios razonables. Critica los altos costos de la arena importada, remarcando que el negocio no está en el transporte, sino en encontrar y producir arena barata de forma sostenible.
En este sentido, la experiencia de la compañía ha demostrado que el uso de arena de Río Negro no ha afectado la productividad de sus pozos. Argumentan que los costos de desarrollo son la variable clave y que, si bien una productividad ligeramente inferior podría manifestarse a muy largo plazo, el impacto económico es mínimo en comparación con los altos costos de la arena importada.
El fenómeno ‘parent-child’ y la planificación

La compañía también aborda el fenómeno «parent-child», donde pozos nuevos afectan la producción de los cercanos ya en operación. Para mitigar este impacto, que en otros yacimientos puede reducir la producción esperada hasta en un 40%, Phoenix subraya la importancia de una planificación cuidadosa.
La estrategia incluye perforar el siguiente pad (conjunto de pozos) antes de que pase un año, para evitar que los pozos vecinos se agoten demasiado. Además, se personaliza el plan de fractura para cada pozo dentro de un mismo pad, adaptándolo a las condiciones de la roca y la proximidad con otras perforaciones. Con el objetivo de compartir buenas prácticas, la compañía está organizando un workshop sobre este tema con referentes de la industria en Neuquén.