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16/1/2026 – Entrevistamos a Sol Lovera, guía de turismo y sommelier de Praderas Neuquinas, quien nos invita a sumergirnos en el fascinante mundo del aceite de oliva virgen extra. Con tres años de trayectoria en la empresa, Sol define su labor como algo maravilloso e increíble, destacando la satisfacción que representa trabajar en contacto directo con la naturaleza en la barda de Centenario, donde el sueño de una familia transformó 70 hectáreas en un oasis de olivos.

¿Cómo es la experiencia que viven quienes visitan la planta?

Realizamos visitas guiadas por las máquinas y la fábrica para que el público conozca el proceso que hay detrás de cada botella. Es una propuesta de agroturismo impulsada por la conectividad aérea entre la provincia de Neuquén y Buenos Aires, lo que nos permite recibir gente de Salta, Jujuy y muchísimos extranjeros de Brasil y Chile. Armamos grupos de hasta doce personas y a veces trabajamos en doble turno para satisfacer la demanda. El objetivo es que el visitante sacie esa picardía de conocer cómo se transforma el fruto en este producto que tiene que ver con la salud y el buen vivir.

¿La cata de aceite tiene similitudes con la del vino?, ¿cómo se degusta un aceite de oliva?

La cata es muy similar a la del vino; comparten casi las mismas propiedades para degustar. Para muchos es poco común dar un sorbito de aceite puro en vasitos, pero es el proceso necesario para conocer toda la expresión del producto. En Praderas Neuquinas tenemos seis varietales: Arbosana, Arbequina, Picual, Hojiblanca, Coratina y Koroneiki. Cada uno tiene su carácter; algunos presentan más picor, otros más amargor. La oliva aquí es especial y todo es producción local; ya que la fábrica y la plantación están en el mismo lugar, lo que garantiza una primera extracción en frío y una acidez menor al 0,2%.

¿Cuál es la clave de la calidad que logran en este entorno de barda tan particular?

Somos intermediarios de los mandatos de la naturaleza. La posición geográfica, la geología, la forma en que corren los vientos y la exposición al sol le dan a nuestro aceite un carácter único con la templanza de la Patagonia. Además, realizamos una cosecha manual, un sacrificio que mejora los alcances del producto y nos obliga a dedicarnos intensamente. Todo esto ocurre en un entorno maravilloso. En septiembre llega la floración de la rapa, una flor muy pequeña cuya abundancia definirá la producción de la siguiente cosecha.

Además del turismo, ¿cómo manejan la comercialización y el vínculo con la gastronomía?

Nuestros aceites llegan a distintos puntos de Argentina y también tenemos una relación muy estrecha con el sector gastronómico. Muchos restaurantes se acercan a la finca o nosotros nos acercamos a ellos para realizar catas y ventas. Buscamos que el aceite de oliva de alta calidad sea valorado tanto por el consumidor final como por los chefs. En nuestro almacén, las degustaciones se acompañan con quesos locales, miel y vino de la zona, integrando toda la riqueza productiva que rodea a la región valletana.

Con la pasión de quien ama lo que hace, Sol concluye extendiendo la invitación a los viajeros, «pueden visitar nuestro Instagram o nuestra página para conocernos más o coordinar una visita www.praderasneuquinas.com.ar  @praderasneuquinas . Queremos que cada persona que nos visita se lleve un pedacito de nuestro producto y entienda por qué decimos que nuestro aceite es vida y salud. Los esperamos para compartir un vasito de aceite, una charla y la belleza de este oasis que sigue creciendo en el corazón de la provincia».

Oleoturismo:

De lunes a sábados ( no abren domingos ni feriados )

* Único turno 11 am

Duración del recorrido 1:30 hs

* Historia de nuestro olivar

* Recorrido a la almazara

* Cata profesional de varietales, acompañado de una tabla de variedad de quesos, aceitunas, miel en panal de colmenas propias agroecológicas y panes.

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