
23/6/2025 – La creciente inestabilidad en Medio Oriente, con la reciente amenaza de Irán sobre el estratégico estrecho de Ormuz, está generando un efecto dominó que repercute directamente en la economía argentina, y más específicamente, en Vaca Muerta. La escalada de tensiones en la región impulsó el precio internacional del crudo, una tendencia que ya se hizo sentir en los bolsillos de los consumidores con el último aumento del 2,5% en los combustibles aplicado el viernes pasado en las estaciones de servicio.
El estrecho de Ormuz, un cuello de botella crucial en el golfo Pérsico, es una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. Cualquier interrupción o amenaza en este punto neurálgico tiene el potencial de desestabilizar el mercado global de hidrocarburos, provocando una suba inmediata en los precios. En este escenario volátil, los países productores de petróleo, como Argentina, encuentran una oportunidad inesperada.

Vaca Muerta, la formación de shale no convencional ubicada principalmente en la provincia de Neuquén, se posiciona como una de las reservas de gas y petróleo no convencional más grandes del mundo. Si bien su desarrollo implica desafíos significativos en términos de inversión y logística, el actual contexto internacional podría acelerar su puesta en valor. Un barril de petróleo más caro en el mercado global hace que la extracción en yacimientos más complejos, como los no convencionales, sea más rentable y atractiva para las inversiones.
Para Argentina, esta situación podría representar un doble beneficio. Por un lado, el aumento del precio del crudo mejora los ingresos por exportaciones de petróleo, fortaleciendo las reservas y aliviando la presión sobre la balanza comercial. Por otro, incentiva la inversión en Vaca Muerta, lo que se traduciría en un mayor desarrollo de infraestructura, generación de empleo y un impulso económico para las provincias patagónicas.

Sin embargo, es importante destacar que esta «ventana de oportunidad» está intrínsecamente ligada a un contexto de inestabilidad geopolítica. Si bien los beneficios económicos son tangibles, también lo son los riesgos asociados a la volatilidad del mercado y la incertidumbre en las relaciones internacionales. El desafío para Argentina será capitalizar esta coyuntura para impulsar el desarrollo sostenible de Vaca Muerta, diversificando sus mercados y asegurando un crecimiento a largo plazo que no dependa exclusivamente de las fluctuaciones de conflictos externos.