5/7/2025 – En el corazón de Vaca Muerta, donde la efervescencia de la industria petrolera redefine constantemente el panorama económico, Magda Marsó, cofundadora y directora de Alberta, se erige como un referente de liderazgo femenino. Desde esta empresa de servicios con base en Neuquén y Río Negro, pero con operaciones que abarcan toda la región, Marsó impulsa un modelo de negocio que prioriza la calidad y la visión humana.

La génesis de Alberta, según explica Magda, fue un proyecto compartido con su marido, Federico Kreplak: «Alberta nace del deseo compartido con mi marido, Federico Kreplak, de crear una empresa local que acompañe el desarrollo de Vaca Muerta con servicios periféricos de calidad y mirada humana». Su trayectoria no es reciente; se forjó a partir de Grupo Blancoamor, una empresa familiar iniciada por sus suegros hace 38 años, que ellos consolidaron y profesionalizaron durante dos décadas. Esta base les permitió expandir sus soluciones. «Tanto Fede como yo venimos de mundos complementarios y encontramos en este proyecto una manera de unir nuestras fortalezas: él con su visión estratégica y su fuerza entrepeneur y yo desde el desarrollo organizacional, la comunicación y el liderazgo de equipos», detalla Marsó, resaltando la apuesta conjunta por el potencial de la región.
Consultada sobre la coyuntura económica, Magda Marsó es optimista respecto al rol de Vaca Muerta: «Vaca Muerta es claramente una oportunidad clave para el desarrollo del país, y eso tracciona muchas posibilidades para quienes brindamos servicios alrededor de la industria y sobretodo somos locales». Si bien reconoce que «el contexto económico nacional es desafiante», subraya que «las empresas que logran adaptarse con agilidad, compromiso y foco en la calidad encuentran su espacio». En Alberta, la estrategia es clara: «Nos enfocamos en generar relaciones de confianza y soluciones a medida, y eso nos permite seguir creciendo incluso en escenarios complejos». Sin embargo, también es consciente de los desafíos en la región, especialmente en «lo relacionado a los recursos humanos y la infraestructura».

En cuanto a la dinámica interna de la empresa, Magda celebra las diferencias en el enfoque de género. «Sí, y celebro esas diferencias. Creo que la diversidad de enfoques enriquece cualquier organización», afirma. Describe su propio estilo como «más orientado a lo relacional, a generar redes, a leer los climas humanos y cuidar los procesos», mientras que Federico «aporta una mirada más estructural y estratégica». Esta complementariedad es fundamental: «Lejos de competir, nos complementamos y potenciamos. Lo mismo buscamos en nuestros equipos: integrar distintas formas de pensar y liderar para lograr resultados sostenibles y con sentido».
De cara al futuro, las proyecciones de Alberta son ambiciosas. «Queremos seguir creciendo de forma orgánica, ampliando los servicios que ofrecemos y generando empleo genuino en la región», adelanta Marsó. A pesar de su corta existencia, ya han dejado una marca. «En dos años hemos creado una empresa que ya tiene una impronta en el mercado regional y entendemos que recién es el comienzo», señala. El objetivo es consolidarse como un referente: «Nuestro sueño es seguir consolidándonos como un referente local en servicios integrales para la industria, sin perder nuestra esencia: cercanía, compromiso y visión humana». También buscan fortalecer lazos: «También queremos fortalecer alianzas con otras empresas locales que compartan esta mirada».

Para Magda Marsó, formar parte de un grupo de PyMEs es «clave». Argumenta que «permite intercambiar aprendizajes, sumar miradas y enfrentar desafíos con más herramientas. Nadie crece solo. Las alianzas nos permiten ser más resilientes, más innovadores y más estratégicos». Destaca que el trabajo en comunidad es intrínseco al propósito de Alberta.
Finalmente, al referirse al Día Internacional de las PyMEs (que se celebra cada 27 de junio), Magda lo ve como una oportunidad crucial. «Es una oportunidad para visibilizar el enorme valor que las PyMEs aportamos al entramado productivo del país. Somos generadoras de empleo, innovación y arraigo territorial», enfatiza. Para ella, este día «es también un recordatorio de que el desarrollo económico y humano pueden ir de la mano». Concluye con una frase que encapsula la filosofía de Alberta y el espíritu colaborativo: «Solos podremos ir rápido, pero juntos indudablemente llegaremos más lejos».
