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26/4/2026 – El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, analizó el presente y futuro de la industria energética durante su participación en un simposio técnico en Neuquén, donde vinculó de manera directa la eficiencia operativa con la eliminación de las intervenciones estatales. Según el directivo, la productividad del sector ha estado históricamente limitada por un esquema de subsidios que distorsionaba los costos y los incentivos. En su visión, el reconocimiento de los costos reales es la única vía para garantizar la viabilidad del desarrollo energético a largo plazo.
Al comparar el potencial de la cuenca neuquina con otros polos internacionales, Marín aseguró que Vaca Muerta posee una calidad de recurso superior a los niveles registrados en los yacimientos de shale de Estados Unidos. Sin embargo, advirtió que la carga impositiva y de regalías iguala los márgenes económicos finales, lo que obliga a la industria local a trabajar de forma constante en la optimización de la gestión para no perder competitividad frente a sus competidores globales.

El titular de la petrolera también se refirió a la relación con los sindicatos, aclarando que la búsqueda de productividad no implica necesariamente una reducción de personal, sino un cambio de paradigma en el sistema de trabajo. Para Marín, la Argentina ha sostenido una industria improductiva debido a un entorno que no priorizaba la eficiencia, situación que está cambiando con la apertura a los mercados internacionales y la eliminación de los beneficios estatales que, según sus palabras, frenaban la actividad real.
En cuanto a los proyectos de expansión, la coyuntura geopolítica global y los conflictos en Medio Oriente han acelerado los plazos para el proyecto Argentina LNG. Marín confirmó que actualmente equipos técnicos extranjeros se encuentran evaluando los documentos para concretar la inversión en la planta de licuefacción hacia 2027. Este salto de escala se complementa con la intención de expandir la frontera no convencional en Santa Cruz con el proyecto Palermo Aike, aunque marcó una clara diferencia de magnitud respecto a los activos que la compañía posee en Vaca Muerta.

El horizonte de crecimiento proyectado por el ejecutivo prevé que la Argentina alcance una producción de 1,8 millones de barriles si se mantiene el ritmo en el sector no convencional. Para YPF, los próximos tres años representan un cambio de escala sin precedentes, con el objetivo de duplicar su producción actual y alcanzar un horizonte exportador de 45 mil millones de dólares anuales para la próxima década.
La rentabilidad de la compañía ha mostrado indicadores sólidos, con un aumento del 42% en la producción de Vaca Muerta y una reducción del 45% en los costos operativos durante el último periodo. Marín destacó que la infraestructura será clave para sostener este crecimiento, mencionando especialmente el proyecto Vaca Muerta Oil Sur como la herramienta necesaria para eliminar los cuellos de botella en el transporte de crudo. Finalmente, enfatizó la necesidad de transparentar las licitaciones y romper con estructuras oligopólicas para asegurar que los costos unitarios del sector sean los correctos y permitan sostener la competitividad de Vaca Muerta en el escenario mundial.