1/11/2026 – La terminal portuaria de Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, se encuentra en la recta final de su construcción con un 85% de avance, preparándose para iniciar el llenado de sus instalaciones en enero y concretar su primera exportación de petróleo en marzo de 2027. Este megaproyecto, denominado Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), requiere una inversión de 3 mil millones de dólares y se erige como la infraestructura logística clave para destrabar y potenciar las exportaciones de crudo no convencional durante las próximas décadas.
Lo que hace pocos meses era solo estepa virgen se ha transformado en un imponente predio de 170 hectáreas que alberga una capacidad de almacenamiento colosal. El complejo contará con seis tanques gigantes —de 83 metros de diámetro y 30 metros de altura cada uno— capaces de almacenar un total de 4,5 millones de barriles. Esta magnitud operativa permitirá despachar inicialmente 180 mil barriles diarios, para luego escalar de manera progresiva hasta alcanzar los 550 mil barriles diarios en 2028, con proyecciones de futuras ampliaciones.

El cronograma técnico contempla el proceso de oil in para el mes de enero, lo que significará el ingreso de los primeros 1,5 millones de barriles necesarios para llenar el sistema y las cañerías. Posteriormente, hacia finales de febrero y principios de marzo, se llevará a cabo el primer despacho al exterior. Gracias a su avanzada velocidad de bombeo, el puerto podrá cargar un buque de un millón de barriles en apenas 20 horas y atender a superpetroleros de la categoría VLCC, con capacidad para hasta dos millones de barriles por embarque.

Esta elección geográfica en el Golfo San Matías aprovecha un calado de aguas profundas que supera las limitaciones de otros puertos tradicionales, generando un ahorro estimado de entre tres y cuatro dólares por barril en costos de flete marítimo. La ejecución de la obra ha sido posible gracias al retorno del financiamiento internacional bajo la modalidad de project finance y al impulso del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), contando con el respaldo de un consorcio de nueve operadoras del sector y el gerenciamiento técnico de YPF.

Más allá del desafío de ingeniería —que debió sortear complicaciones logísticas internacionales y fenómenos climáticos locales—, el impacto socioeconómico en la región ya es profundamente transformador. En los últimos 18 meses, la iniciativa ha inyectado 240 millones de dólares en salarios y superado los 300 millones en compras a proveedores nacionales y locales. Con una alta contratación de mano de obra rionegrina y un fuerte impulso a la actividad comercial y de servicios en Sierra Grande, el proyecto no solo busca consolidar a la Argentina como un actor energético global, sino también dejar una huella de desarrollo y capacitación duradera en las comunidades locales.
