22/3/2026 – La formación de Vaca Muerta se posiciona como el motor fundamental de la economía argentina, aunque su consolidación definitiva requiere superar desafíos estructurales y financieros de gran magnitud. Para que el yacimiento alcance su máximo potencial, especialistas y empresas del sector estiman que será necesario ejecutar un programa de inversiones anuales que promedie los 20 mil millones de dólares. Este flujo de capital resulta indispensable no solo para aumentar la producción, sino también para dotar al país de la competitividad necesaria frente a potencias como Estados Unidos, cuyo mercado de gas licuado opera actualmente con costos de producción más bajos.

Desde el Ministerio de Economía y las principales operadoras de hidrocarburos se destaca que el sector es la pieza clave para robustecer el superávit externo. Con un barril de crudo proyectado en torno a los 60 dólares, se espera que este año el saldo comercial energético supere los 8 mil millones de dólares, una cifra que podría triplicarse hacia el final de la década si se mantienen las condiciones de inversión. Sin embargo, el ingeniero Daniel Dreizzen advierte que para alcanzar un desarrollo sólido y cumplir con las metas de exportación, la industria debe duplicar su apuesta actual, pasando de los 14 mil millones de dólares anuales a una cifra cercana a los 28 mil millones.
El horizonte inmediato marca que el próximo año la industria hidrocarburífera debería desembolsar más de 21 mil millones de dólares para sostener el ritmo de crecimiento previsto. En este escenario, la infraestructura de transporte se vuelve un factor crítico. Proyectos de gran escala como Vaca Muerta Oil Sur están diseñados específicamente para duplicar las exportaciones de petróleo, que hoy promedian los 300 mil barriles diarios. Asimismo, estas obras de ingeniería son las que permitirán que Argentina desarrolle la capacidad de licuar hasta 24 millones de toneladas de gas por año, transformando el recurso del subsuelo en divisas líquidas para el país.