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10/2/2026 – El desarrollo masivo de la infraestructura y el crecimiento de las exportaciones no convencionales impulsarán un nuevo récord en la balanza comercial del sector. Tras cerrar un 2025 histórico, la consolidación de los oleoductos y gasoductos permitirá revertir definitivamente años de déficit.

El sector energético argentino se encamina a consolidarse como el gran motor de divisas de la economía nacional. Según proyecciones internacionales difundidas por Reuters, el saldo positivo del comercio de energía podría situarse entre los 8.500 y los 10 mil millones de dólares durante el próximo año 2026. Esta cifra marcaría un nuevo hito, superando el superávit de 7.800 millones de dólares alcanzado en 2025.

La clave de este salto cuantitativo reside en la finalización de obras estratégicas de infraestructura que buscan eliminar los cuellos de botella que limitaban la producción de crudo y gas. Durante el último año, las exportaciones energéticas crecieron un 13%, mientras que las importaciones cayeron un 18%, permitiendo un ahorro significativo de divisas y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central.

El aporte del yacimiento neuquino ha sido determinante para transformar la matriz comercial del país. Mientras que en 2013 Argentina sufría un déficit energético cercano a los 7 mil millones de dólares, la producción actual de Vaca Muerta, que promedia los 600 mil barriles diarios de petróleo, ha logrado revertir la tendencia. Expertos como Fernando Bazán, de la consultora Abeceb, señalan que Vaca Muerta es el único motor de crecimiento ante el declive natural de las cuencas convencionales.

En el horizonte cercano, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur aparece como la obra más ambiciosa. Liderado por YPF en conjunto con operadoras como Vista, Pan American Energy, Pluspetrol y Pampa Energía, el plan contempla un oleoducto con capacidad para 550 mil barriles diarios y una terminal de exportación en Punta Colorada, Río Negro. Horacio Marín, CEO de YPF, estimó que esta iniciativa podría generar ventas al exterior por 15 mil millones de dólares anuales.

En cuanto al gas natural, el avance de la reversión del Gasoducto Norte y la ampliación de los sistemas troncales permitirán reemplazar las importaciones desde Bolivia y abrirán el mercado hacia Brasil. Si bien analistas advierten que hasta 2027 podrían persistir importaciones puntuales durante los picos de consumo invernal, la meta de largo plazo es posicionar a la Argentina como un exportador global de Gas Natural Licuado.

El complejo energético no solo mejora las cuentas públicas, sino que también altera el mapa de destinos comerciales del país. Actualmente, Estados Unidos se ha consolidado como el principal comprador del crudo neuquino, un vínculo que se espera profundizar a medida que aumente la capacidad de transporte hacia el puerto atlántico.

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