2/1/2025 – La industria de los hidrocarburos en Argentina alcanzó un hito histórico al finalizar el año 2025, consolidando a Vaca Muerta como el motor indiscutible de la economía nacional. Durante el último año, la formación geológica registró un total de 23.896 etapas de fractura, lo que representa un crecimiento del 34 por ciento en comparación con las cifras de 2024. Este impulso fenomenal permitió que la cuenca neuquina alcance un acumulado de 98.423 etapas desde que se iniciaron los registros en 2016, quedando a un paso de la emblemática cifra de las 100.000 fracturas.
Este nivel de actividad sin precedentes se tradujo en resultados tangibles para la producción del país, logrando un volumen de 857,7 mil barriles diarios de petróleo y 122,3 millones de metros cúbicos de gas por día. Estas cifras no solo garantizan el abastecimiento interno, sino que también generaron un superávit récord en la balanza comercial energética, el cual se aproximó a los 7.000 millones de dólares durante el periodo anual. El desarrollo del shale oil fue el gran protagonista de esta expansión, acaparando el 82,8 por ciento de las operaciones, mientras que el gas representó el 17,2 por ciento restante, orientado principalmente a proyectos estratégicos de exportación.

En el plano corporativo, la petrolera de mayoría estatal YPF ratificó su posición dominante al encabezar la actividad durante todo el ciclo. Tan solo en diciembre, la compañía ejecutó 778 etapas de fractura, marcando uno de los registros mensuales más altos en la historia de la formación. En el ranking de operadoras que acompañaron este crecimiento también se destacaron firmas como Vista, Tecpetrol, Pampa Energía, Chevron y Pluspetrol, quienes mantuvieron un ritmo constante de trabajo que proyecta una inercia positiva para el inicio de 2026.
El mercado de servicios especializados también mostró una dinámica de alta intensidad y concentración. La firma SLB lideró las tareas de completación en el último mes del año, seguida por Halliburton, Tenaris y otras compañías del sector que han tenido que adaptar su capacidad operativa para responder a la creciente demanda de los yacimientos. Esta evolución técnica y operativa evidencia que Vaca Muerta ha superado su fase experimental para transformarse en un activo de escala global, donde la eficiencia en los diseños de pozos y la infraestructura de soporte permiten soñar con objetivos aún más ambiciosos, como alcanzar el millón de barriles diarios en el corto plazo.