8/12/2025 – La relación energética entre Chile y Argentina ha alcanzado un punto de inflexión con la firma del contrato más grande en la historia de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap). Este acuerdo estratégico garantiza que el 35% del consumo de crudo chileno provendrá directamente del yacimiento no convencional de Vaca Muerta, marcando un cambio radical en la matriz de abastecimiento del país trasandino.
El entendimiento fue sellado en un viaje especial del CEO de la estatal chilena, Julio Friedmann, quien concretó el acuerdo con las principales operadoras del shale argentino: YPF, Vista Energy, Shell Argentina y Equinor.
Hasta ahora, la totalidad del crudo procesado por Chile llegaba a través de buques desde mercados internacionales como Brasil, Ecuador o Estados Unidos, sujeto a licitaciones, tiempos de entrega y altos costos logísticos.

El nuevo esquema elimina esta dependencia. Gracias a la rehabilitación del Oleoducto Trasandino (que conecta Neuquén con la refinería de Enap en Biobío, inactivo por 17 años), cerca de 70 mil barriles diarios comenzarán a fluir directamente a Chile.
Friedmann explicó que el acuerdo no solo significa estabilidad en el suministro, sino también un significativo alivio financiero. Al basar la referencia de precios en el marcador internacional de Puerto Rosales, más ajustes logísticos y de calidad, Enap accede a valores transparentes, dejando atrás la volatilidad del mercado spot. Se proyecta un ahorro de un dólar por barril, lo que se traduce en aproximadamente 70 millones de dólares anuales.
«Contar con un volumen estable y más económico representa un alivio financiero para una compañía que ha enfrentado largos períodos de pérdidas y costos crecientes,» subrayó el ejecutivo.
Pese al optimismo por la integración, la memoria de la crisis del gas de 2004 sigue siendo un factor determinante en las decisiones estratégicas de Chile. Friedmann fue enfático al recordar la interrupción unilateral de los envíos de gas por parte de Argentina bajo una figura de «fuerza mayor» que calificó como injustificada.
“Hemos aprendido de la historia”, remarcó el CEO. Por ello, el contrato actual está diseñado con un riguroso plan de contingencia y sólidas garantías legales. El acuerdo se firmó bajo ley de Nueva York e incluye multas por incumplimiento de parte de las compañías argentinas.
Crucialmente, a diferencia de la situación de 2004, la figura de «fuerza mayor política» está expresamente incluida como causal de incumplimiento. Esto obliga a las operadoras a mantener el flujo del suministro salvo circunstancias extremas y verificables, blindando a Chile ante futuras interrupciones sorpresivas. Además, el país fortaleció su resiliencia construyendo dos estanques de almacenamiento de 50 mil metros cúbicos cada uno, permitiendo un rápido retorno a la importación marítima si fuera necesario.

Para Friedmann, este contrato es solo el inicio. El CEO aseguró que Enap mira el desarrollo continuo de Vaca Muerta con gran interés y que está abierta a negociar nuevos acuerdos si las condiciones de estabilidad se mantienen.
«Este es el primer contrato», insistió, destacando que Argentina tiene la capacidad de convertirse en un proveedor energético clave del Cono Sur por décadas. La diversificación de fuentes y la cercanía geográfica que ofrece el yacimiento neuquino son vistas como la mejor herramienta para evitar futuras crisis. Enap mantendrá conversaciones permanentes con nuevas operadoras, buscando consolidar la integración energética bajo marcos contractuales robustos y confiables para ambos lados de la cordillera.