6/4/2026 – La producción de petróleo en Argentina alcanzó niveles históricos durante el mes de febrero, consolidando una tendencia de crecimiento que se apoya fundamentalmente en el desarrollo de Vaca Muerta. En un escenario global marcado por una profunda inestabilidad geopolítica y el encarecimiento de los recursos energéticos, el país logró registrar una extracción de 874 mil barriles diarios de crudo, cifra que implica una suba del 15,9% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este dinamismo sectorial ocurre mientras el mundo observa con preocupación la escalada de tensiones en Medio Oriente, especialmente el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, que ha inyectado una fuerte dosis de incertidumbre en los mercados. Según un análisis de la firma RICSA ALyC, la formación geológica de Vaca Muerta es hoy el corazón de la energía argentina, al representar el 68% de la producción petrolera total y el 56% del gas natural del país, operando actualmente con más de 4.400 pozos activos.

La preeminencia de la Cuenca Neuquina es absoluta, ya que concentra más de las tres cuartas partes de la producción nacional de crudo. Con una expansión interanual superior al 30%, el sector no convencional se ha transformado en el motor indiscutido de la oferta energética, permitiendo no solo cubrir la demanda doméstica sino también proyectar a Argentina como un exportador competitivo ante la necesidad global de diversificar las fuentes de suministro.
La coyuntura externa está definida por la volatilidad del barril de Brent, que ha vuelto a superar la barrera de los 100 dólares, llegando incluso a picos de 119 dólares. El temor principal de los mercados radica en la posible interrupción del tráfico por el estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital por donde transita una quinta parte del crudo mundial. Ante este panorama, el West Texas Intermediate también ha seguido una curva ascendente, y los especialistas advierten que si los bloqueos en zonas estratégicas persisten, los precios internacionales podrían escalar hasta los 150 dólares por barril.

Frente a la limitada eficacia de medidas de emergencia, como la liberación de reservas estratégicas por parte de la Agencia Internacional de Energía, el avance productivo en Vaca Muerta ofrece al país una oportunidad de posicionamiento estratégico. En momentos donde las potencias buscan proveedores confiables fuera de las zonas de conflicto tradicional, Argentina puede aprovechar los altos precios internacionales para mejorar la rentabilidad de sus exportaciones y potenciar proyectos ambiciosos como el del gas natural licuado para abastecer a Europa y Asia.
La crisis también ha impactado de lleno en el gas natural, con incrementos que superan el 40% en el mercado europeo debido a problemas logísticos en el Golfo Pérsico y recortes en la producción de otros proveedores globales. Esta situación resalta la importancia de los recursos argentinos en el nuevo mapa de la energía. No obstante, para mantener este ritmo de crecimiento récord, el sector local requiere inversiones constantes en infraestructura de transporte y procesamiento, además de un marco normativo que garantice previsibilidad a largo plazo para capturar los mercados internacionales en disputa.
