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19/1/2026 – La industria del shale en Estados Unidos enfrenta un cambio de paradigma que ya genera ondas expansivas a nivel global. Harold Hamm, fundador de Continental Resources y pionero del fracking moderno, ha sacudido al mercado tras anunciar la suspensión total de nuevas perforaciones en la formación Bakken, en Dakota del Norte. Esta decisión marca un punto de inflexión histórico, ya que es la primera vez en más de tres décadas que la compañía detiene su expansión en su activo más emblemático. El movimiento responde a una caída de los precios internacionales del petróleo que ha dejado los márgenes de rentabilidad en niveles críticos, llevando a Hamm a declarar que no tiene sentido continuar perforando cuando los beneficios prácticamente han desaparecido.

Este freno en la actividad expone la vulnerabilidad actual del sector estadounidense, donde el agotamiento de los yacimientos más accesibles y el encarecimiento de insumos han elevado el punto de equilibrio en Bakken a los 58 dólares por barril. Este escenario se vuelve aún más complejo ante la promesa política de impulsar un petróleo cercano a los 50 dólares, lo que, según analistas, podría profundizar la parálisis en otras cuencas resilientes como la del Permian. De hecho, informes recientes de Wood Mackenzie ya anticipan un estancamiento de la producción petrolera en Estados Unidos para 2026, un fenómeno de pausa operativa que no se observaba desde los días más críticos de la pandemia.

Sin embargo, el repliegue en territorio norteamericano ha acelerado el desembarco estratégico de Continental Resources en el Cono Sur. Mientras ajusta sus operaciones en el norte, la empresa ha decidido redireccionar capital y experiencia técnica hacia Vaca Muerta, atraída por la calidad geológica de la roca argentina y márgenes de ganancia más competitivos. Esta apuesta se consolidó el 5 de enero de 2026 mediante una alianza estratégica con Pan American Energy (PAE), a través de la cual la firma de Hamm adquirió el 20% de participación en cuatro áreas clave: Coirón Amargo Sureste, Bandurria Centro y Aguada Cánepa en Neuquén, sumando además a Loma Guadalosa en Río Negro. De esta manera, el gigante del shale estadounidense busca en el potencial exportador de la Patagonia la rentabilidad que hoy el mercado interno de su país le deniega.

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