San Patricio del Chañar Clima

26/10/2025 – El gobierno argentino logró mantener el dólar dentro de la banda cambiaria establecida para la campaña electoral gracias a una compra inédita de pesos realizada por Scott Bessent, titular del Tesoro de Estados Unidos. La medida, anunciada como apoyo geopolítico, oculta una estrategia más amplia de Washington que busca asegurar recursos estratégicos -cobre, litio, petróleo de Vaca Muerta y uranio- y reducir la influencia china en el Cono Sur.

Según declaraciones de Francisco Monaldi, director del programa latinoamericano de energía del Baker Institute en Texas, la intervención estadounidense tiene dos dimensiones: un interés estructural que trasciende administraciones y pretende profundizar la integración hemisférica, y una afinidad política entre el presidente Donald Trump y el presidente Javier Milei que refuerza pero no sustituye los objetivos energéticos y minerales de EE. UU.

Vaca Muerta se ha convertido en el activo más atractivo fuera de territorio estadounidense porque podría proporcionar una reserva de petróleo occidental en un momento en que la producción interna de EE. UU. está estancada y la OPEP ejerce presión sobre los precios internacionales. Empresas como Schlumberger, Halliburton y Baker Hughes han manifestado su intención de expandir sus operaciones en la cuenca, aunque su inversión sigue condicionada por la incertidumbre macroeconómica y las restricciones cambiarias que persisten en Argentina.

En el ámbito de los minerales críticos, Argentina destaca por sus reservas de cobre y litio, superiores a las de Bolivia (en declive) y menos sujetas a la intervención estatal que Chile. Juan Szabo, consultor energético radicado en Madrid, señala que las compañías chinas están dispuestas a asumir mayores riesgos y ofrecen financiamiento más flexible que sus contrapartes estadounidenses, lo que limita la influencia directa de Washington sobre las inversiones privadas en estos sectores.

El interés estadounidense se extiende también al sector nuclear. Julián Gadano, ex subsecretario de Energía Nuclear, explicó que la administración Trump impulsó la investigación y el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR) con fondos públicos para asegurar una ventaja tecnológica global. La Agencia Internacional de Energía Atómica estima que para 2.030 la demanda mundial de uranio alcanzará 60 mil toneladas frente a una producción actual de 48 mil toneladas; el precio del uranio argentino ha triplicado en los últimos cinco años, convirtiéndolo en un recurso atractivo para EE. UU. El Wall Street Journal informó que Bessent sostuvo conversaciones con el ministro Luis Caputo para explorar acuerdos que limiten el acceso chino al uranio argentino.

Gadano añadió que Argentina posee una ingeniería nuclear competitiva a bajo costo y citó la reciente adquisición por parte de un holding estadounidense de la empresa IMPSA —la única privatización realizada bajo Milei— como evidencia del interés en toda la cadena de valor nuclear.

Alejandro Díaz, presidente de AmCham Argentina, reiteró que “el objetivo es contener la penetración china en el Cono Sur”. Sin embargo advirtió que las expectativas deben moderarse porque, a diferencia de China, EE. UU. actúa como facilitador y son las empresas privadas las que deciden dónde invertir. Los obstáculos locales incluyen la Ley de Glaciares, la falta de infraestructura adecuada y la volatilidad política del país.

En conjunto, la combinación de un respaldo financiero puntual al tipo de cambio y una agenda geopolítica centrada en recursos estratégicos revela cómo Estados Unidos busca consolidar a Argentina como un aliado clave en América Latina. La evolución de las inversiones dependerá tanto del entorno macroeconómico interno como de la capacidad del gobierno argentino para ofrecer certidumbre regulatoria a los potenciales socios extranjeros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *