12/1/2026 – La exploración offshore en el Atlántico Sur atraviesa un momento de definiciones estratégicas, donde la capacidad de pasar del análisis de datos a la perforación efectiva marca la diferencia entre los países de la región. Según un informe de la Universidad Austral, la brecha actual no es solo geológica, sino operativa: mientras algunas naciones avanzan con firmeza, otras aún transitan una etapa de incertidumbre técnica.

En Argentina, la actividad se ha centrado desde 2019 en la adquisición de datos sísmicos y la reinterpretación de modelos. Un hito fundamental fue la perforación del pozo Argerich-1 en la Cuenca Argentina Norte por parte de Equinor, YPF y Shell. Aunque los resultados específicos son parte de un proceso mayor, los especialistas consideran que este test fue indispensable para calibrar el sistema petrolero en áreas de frontera. En el sur, proyectos como Fénix muestran avances más consolidados, mientras que sobre el yacimiento Sea Lion en Malvinas persiste un fuerte rechazo oficial del Gobierno argentino hacia las empresas sancionadas que pretenden operar sin autorización en la plataforma continental.

El panorama regional muestra una dinámica acelerada en países vecinos. Uruguay ha logrado atraer a gigantes como Chevron y APA Corporation, con compromisos de perforación para los próximos años. Por su parte, Brasil consolida su presencia en la Cuenca de Pelotas con planes de Shell para iniciar pozos en 2028, respaldados por ambiciosos programas de sísmica 3D.
Sin embargo, el contraste más marcado se observa en el margen africano, específicamente en Namibia. Allí, la cuenca de Orange ha registrado más de diez perforaciones desde 2022 con un alto índice de éxito. Esta continuidad es la que, según los expertos, todavía falta en el Atlántico sudoccidental. El desafío para la Argentina radica en sostener una estrategia exploratoria a largo plazo, entendiendo que cada pozo aporta información crítica para validar el potencial energético del país.