21/2/2026 – En un movimiento estratégico para consolidar el perfil exportador del país, el Gobierno de Argentina formalizó la ampliación del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones hacia el sector de la producción de petróleo y gas no convencional. Esta decisión, que extiende los beneficios fiscales y cambiarios por un periodo de treinta años a las actividades conocidas como upstream, representa una respuesta directa a las demandas históricas de las operadoras y de las provincias productoras. Hasta el momento, el marco legal se limitaba a financiar obras de infraestructura como ductos, pero con este cambio se busca fomentar perforaciones en Vaca Muerta que superen los doscientos millones de dólares por proyecto.

La medida fue confirmada por el coordinador de Energía y Minería, Daniel González, quien subrayó que la iniciativa cuenta con el respaldo del Ministerio de Economía para generar el volumen de producción adicional que la Argentina requiere. El anuncio llega en un momento de especial sensibilidad para el mercado energético global, marcado por una tendencia a la baja en la cotización del crudo. Mientras que a principios de 2025 el barril superaba los ochenta dólares, las proyecciones para 2026 sitúan el precio cerca de los cincuenta y cinco dólares, lo que obliga al Estado a ofrecer mayores certezas legales y estabilidad financiera para mantener el flujo de capitales en la cuenca neuquina.
En sintonía con este nuevo escenario, YPF ratificó su compromiso de sostener un plan de inversión agresivo en la zona. La petrolera de control estatal prevé destinar tres mil quinientos millones de dólares a sus operaciones de extracción, con el objetivo de alcanzar una producción de doscientos mil barriles diarios de shale oil el próximo año. El liderazgo de la compañía aseguró que su estructura de costos está preparada para resistir la volatilidad de los precios internacionales, apoyándose además en la venta de activos no estratégicos para concentrar todos sus recursos en el núcleo productivo de Vaca Muerta.

Finalmente, el horizonte temporal del régimen de incentivos también podría extenderse. Aunque el plazo original de vigencia culmina a mediados de 2026, el Poder Ejecutivo ya evalúa hacer uso de la prórroga de un año contemplada en la Ley Bases. Con esta hoja de ruta, la administración nacional apuesta a que la estabilidad del upstream sea el motor que alimente los grandes proyectos de exportación de gas natural licuado y crudo, fundamentales para el ingreso de divisas y el fortalecimiento de la balanza comercial argentina en el mediano plazo.