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29/3/2026 – La salida de los pozos maduros que YPF dejó en Santa Cruz volvió a poner en movimiento a un nombre de peso en el negocio petrolero internacional. Ali Moshiri, el ex ejecutivo de Chevron que quedó ligado históricamente al primer gran ingreso de capital extranjero en Vaca Muerta, reapareció en la escena local con el foco puesto en activos convencionales que habían quedado fuera del radar central de la petrolera estatal. Esta novedad empuja una lectura más amplia sobre el sector, ya que no se trata solo de quién gana espacio en el shale, sino de quién considera que todavía existe un margen de rentabilidad en los yacimientos que la compañía de bandera decidió dejar atrás para concentrar sus recursos.

La figura de Moshiri no está asociada a un capítulo menor de la industria energética argentina. En el año 2013 fue uno de los protagonistas centrales del acuerdo entre YPF y Chevron para invertir 1.240 millones de dólares en Vaca Muerta, un convenio que en su momento fue descrito como la primera inversión de gran escala en el sector tras la estatización de la compañía. Más de una década después de aquel hito, su nombre vuelve a cruzarse con el país, aunque ahora con una apuesta muy distinta de aquella irrupción original en Loma Campana, centrando su interés en la recuperación de áreas tradicionales que demandan una gestión operativa diferente a la gran escala no convencional.

La reaparición de Ali Moshiri en el escenario energético local no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia de nicho que busca capturar el valor remanente de las cuencas tradicionales que la petrolera estatal decidió ceder. A través de su firma vinculada a servicios y gestión de activos, el ex ejecutivo de Chevron apuesta a la eficiencia operativa en áreas donde la escala de Vaca Muerta ya no resultaba rentable para la estructura de costos de YPF. Esta nueva etapa se centra en la aplicación de técnicas de recuperación secundaria y terciaria para exprimir el potencial de pozos que, aunque maduros, conservan un flujo de producción estable si se los administra con estructuras más ágiles y costos fijos reducidos.

El interés de Moshiri por los activos de Santa Cruz se da en un momento de reconfiguración total del mapa petrolero argentino. Mientras los grandes jugadores internacionales y la propia YPF concentran sus equipos de perforación y su capital en el shale de Vaca Muerta, se abre un mercado de oportunidades para operadoras independientes y fondos de inversión especializados en yacimientos maduros. Estos actores ven en el convencional una fuente de flujo de caja inmediato que no requiere las millonarias obras de infraestructura de transporte que hoy condicionan al gas y al petróleo no convencional. De esta manera, el hombre que abrió las puertas de la inversión extranjera en el upstream neuquino vuelve a ser protagonista, pero esta vez rescatando el valor de la vieja escuela petrolera en el sur del país.

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