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18/2/2026- Para Lucila Sotelo“el único límite es el cielo”. Es una frase que desde hace tiempo la acompaña y tuvo una forma real concreta cuando el año pasado fue la mejor atleta sudamericana en su categoría Classic 35 (5° puesto) en el 24° Mundial Máster de Atletismo de Montaña que se realizó en Meduno, Italia.
Desde entonces repite esta frase como si fuera un slogan propio al que volvió a recurrir el pasado fin de semana cuando se quedó con la segunda edición del Inter Summer Trail 2026 que se disputó en Las Ovejas, en el norte neuquino.
La deportista de 36 años, que encontró en el deporte un modo de superar momentos muy duros de una vida signada por la tragedia -como fue la muerte de su pequeño hijo cuando ella era muy joven-, tuvo un gran arranque de temporada, quedándose con la segunda edición de la prueba en la modalidad de los 21 kilómetros.

Haber integrado el Top 5 en el pasado campeonato Mundial fue para Lucila el momento cumbre de una carrera que se inició como experiencia de resiliencia que le devolvió la energía para sobrellevar momentos de dolor y mucha angustia.
Es que siendo una adolescente fue madre primeriza y luego sufrió la muerte de su pequeño hijo quien falleció como consecuencia de un síndrome nefrótico.
A las secuelas psicológicas le siguieron las dolencias físicas en su propio cuerpo por una endometriosis que derivaron del parto prematuro que la llevaron a pasar por quince operaciones.
Al margen de estas duras experiencias también vivió situaciones de violencia de género. Es en ese momento cuando el deporte -que había sido una práctica habitual en la infancia (hizo natación y handball)- se presentó como una opción de libertad y conexión que le devolvieron la energía y motivación que necesitaba.
Una primera experiencia con un grupo de corredores de running en barrio Z1 fue el impulso que encontró para salir adelante e incluso para desafiar prescripciones médicas que le aconsejaban no moverse para no seguir deteriorando su salud.
“Pero si en esta vida estoy para algo, no va a ser para quedarme quieta y no hacer nada. Ya estuve lo suficiente”, se desafió y así lo entiende en cada competencia que afronta a pesar de las adversidades como la que tuvo los días previos a la carrera en Las Ovejas ya que llegaba con una lesión.

«Luego de mi participación en el Mundial y un gran cierre de año con el triunfo en la carrera Cerro Azul en Misiones, llegué a esta carrera un poco preocupada ya que en la semana previa tuve una fatiga muscular en el gemelo. Además, me hice un edema en la cadera entrenando en el gimnasio y tenía molestias en la muñeca. Con cinco días sin correr no sabía cómo iba a reaccionar mi cuerpo. Pero le puse todo el corazón», contó.
«Salí convencida de que iba a lograrlo porque me lo merecía», se dijo a sí misma. «Esa fue la palabra que me inspiró. Me lo merezco por hacer tanto esfuerzo. Por haber entrenado a cualquier hora que podía y también cambiando un poco la alimentación que es algo fundamental para el deporte porque el intestino y la cabeza son nuestros dos cerebros«, explicó.
«Fue una carrera hermosa la verdad, de pura travesía como a mi me gusta. Yo estuve también en la primera edición el año pasado aunque no me fue tan bien. Soy un bichito de la naturaleza y la montaña es un lugar en dónde me siento muy bien. Alli encuentro las respuestas que no hallo a diario en las cosas mundanas. Pisando esos suelos, aunque sea admirando dos segundos el lugar, es algo que para mí no tiene precio», destacó.
La prueba volvió a unir la localidad neuquina con la comuna chilena San Fabián, en la Provincia de Punilla, en la Región de Ñuble.
Lucila empleó en cubrir el recorrido 2 horas, 43 minutos y 10 segundos para quedarse con el primer puesto en su categoría (35-39 años) y ganar también la clasificación general.

«Esta vez, pese a que no estaba al cien y cambiaron el recorrido, mucho más boscoso, con una pendiente bastante inclinada y terreno con bastantes piedras, logré bajar casi 20 minutos el tiempo del año pasado cuando no pude cumplir el objetivo porque venía de una lesión en la cadera y eso hizo que me retrasara».
El 2025 «fue un gran año», destacó, «porque pude cumplir el sueño de correr un Mundial. Fue algo que soñé pero nunca me imaginé que podía suceder. Y cuando vi que estaba ahí no lo podía creer porque sentí que todo lo que viví dio sus frutos. El entrenamiento es un proceso y eso siempre me da la esperanza de que se puede. No es fácil combinar entrenamiento y familia (Lucila volvió a ser mamá años después), pero justamente por eso poder cumplir las metas que uno se propone te da una mayor satifacción», resumió.
En mayo tendrá un nuevo desafío, el campeonato nacional de cross country que se realizará en la provincia de Córdoba y luego el K Series de Villa La Angostura en noviembre. Ya pensando más a largo plazo se imagina en el Mundial Máster 2027 de Lima, Perú.
«Siempre busco sacar nuevas cosas de mi porque se que puedo. Si me caigo me levanto. Creo que ante cualquier adversidad, sea la que sea, uno tiene que seguir intentándolo porque es seguro que un escalón más va a poder subir», aconsejó.